Señales de alarma

Desde hace unos tres meses –estimo- vengo recibiendo señales de que el mercado asegurador atraviesa dificultades. Y es que tras años en donde emergieron algunas empresas y en general el crecimiento y las utilidades han sido positivas noticias, ahora; Da la sensación que se pisa tierra, que se sienten ciertas realidades que estaban a la vista pero igualmente fueron esquivadas.
Y no quiero erigirme y basar mis argumentos en cifras estadísticas ni en rumores de pasillo, sino en la percepción en torno a mis socios comerciales que en su casi totalidad, son empresas aventajadas, pertenecientes a gigantescos emporios mundiales o bien, ramificadas localmente y con claros inicios de expansión hacia nuevos mercados.
En una reunión del trimestre anterior, el presidente de una aseguradora con base en Europa –España- afirmó que la ausencia de nuevos vehículos en el mercado nacional, generaría serias distorsiones pues claramente, es el renglón principal al que todos se sujetan. Explicó las enormes disparidades en las sumas aseguradas debido a una conducta especulativa en donde inciden el tema cambiario –Origen- y el canibalismo de consumo y generación de una brutal escalada de ascenso de precios –Consecuencia-
También; admitió que las primas son sin duda altas y que más aun lo sigue siendo la siniestralidad. El caos automotor de las grandes ciudades venezolanas, la explosión de venta de autos en los últimos tres años y otros temas más complejos, inciden en que se escuchen con frecuencia que empresas de seguros grandes tengan una cartera siniestral de un 80% en autos.
Vaticinó asimismo, una gran “rotación” de cartera de autos en distintos seguros, producto de la incesante búsqueda de primas accesibles. Y eso se está dando de manera tremenda.
Recordé, que una empresa que me sirvió por poco tiempo de “apoyo” gracias a sus combativas tarifas para clientes de un target más necesitado de ello (a costa de sacrificar servicio, claridad en indemnizaciones, y otra beldades) ligó un duro batazo al ascenso de sus tasas en Enero de este año, al punto; que son ahora tanto y más elevadas que empresas “TOP”
Progresivamente, el mercado ha venido estableciendo reglas notorias para suscribir ramos de auto y personas: Aumento de deducibles, exclusión de riesgos antes no imaginables, selección de riesgos en base a edad, estado civil (Lo que no lo hacían) y en general, todavía queda la sensación de que se camina sobre espinas.
Más recientemente, la empresa líder del mercado y apoyada por capital norteamericano, giró de manera drástica en su ramo de salud, generando drásticas medidas en donde se intenta “minimizar” la pérdida acumulada. En un principio, esta empresa –junto a otras rivales cercanas- han debido sufrir la “congelación” en el aumento de tarifas (que deben ir siempre autorizadas por el ente rector SUDESEG) y para compensar tal situación, aumentó tibiamente el deducible de sus productos, migró a sus clientes a coberturas mayores y tomó otros caminos menos sensibles.
Sorprendentemente, el giro ahora es radical: El deducible mínimo de su producto de salud sube más de un 200%, las migraciones de coberturas son más drásticas, aumentan costos de beneficios conexos a la póliza y lo más impactante para el mercado del corretaje: Se disminuye el margen de ganancia para los intermediarios de seguros, acorde a la siniestralidad.
Como si fuera poco, todos esperan los cambios que debería ofrecer la nueva ley de empresas de seguros en donde se vaticinan imposiciones nuevas y retos importantes para toda la cadena aseguradora.
Definitivamente; Nuestra condición de riesgo-país, los cambios y tensiones de la economía nacional, las limitaciones económico-financieras, y el perenne clima de incertidumbre, están generando una acumulación de una serie de insanos números rojos que espero; No devenga en una reducción de mercado a costa de empresas naufragantes y otras que prefieran saltar la talanquera. Eso espero.
Saludos.

