Días de siniestros
Voy a hacer referencia a dos casos concretos y emblemáticos de clientes que han vivido en carne propia la necesidad de mantener una póliza de seguros. Justamente, ha ocurrido dentro de una empresa que maneja el mejor eslogan del mercado “Es mejor tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo” El amigo Ricardo Bonilla (Nombres y apellidos ficticios) tiene una empresa de fiestas infantiles que ha emergido bastante bien durante este 2007. Ha pagado con mucho esfuerzo y sacrificio sus pólizas desde hace unos tres años y durante este, estuvo tentado a no renovar, digamos que no por gusto sino por las complicaciones económicas que todos vivimos en Venezuela.
Le convencí que así sea financiada, debía hacer un esfuerzo supremo. Lo hice porque además, tenía los plazos de espera y congénitos vencidos lo que implica que la póliza va ya en su favor (Pregúntenme de que hablo personalmente). Ricardo, hizo el esfuerzo tras un fuerte ajuste de dinero que la empresa imprimió a los negocios de emisiones renovaciones 2007. A último momento, evitó perder su póliza.
Apenas unos 4 meses después, estaba un domingo con su esposa (Ambos rondan los 40 años) y sus pequeños hijos. El mayor de ellos de unos 7 años, se encaramó en un “toro mecánico” en un evento casualmente infantil y… cayó. No fue una caída brutal pero la forma en como su brazo flexionó hizo astillas los huesos de su codo y parte del brazo. Solo en la emergencia de una reconocida clínica del este de la ciudad se fueron ¡15millones de Bs. En dos días! Y en adelante, ha seguido pidiendo reembolsos por medicinas, rehabilitaciones y está latente una intervención quirúrgica adicional.
Y pagó por su renovación que había duplicado su costo desde el 2006, unos 4millones y algo de Bs.
El otro caso es aun más curioso. Un cliente con el que tengo una profunda amistad, un exitoso Ingeniero Civil que trabaja y reside hacía el occidente de Venezuela y que llamaremos Fernando Alonso (Tal y como el corredor de F1) fue a buscar a su esposa que venía con sus hijas de un viaje de placer a Miami al que no pudo ir él por tener mucho trabajo. A los pocos días de que Katiuska estuviese aclimatada a la vida familia otra vez, un dolor indescriptible la inmovilizó totalmente. Dicho padecimiento se presentó súbitamente en la zona coxal. Parecía algo como un lumbago pero la magnitud del dolor obligó a una revisión médica de emergencia a la mencionada conyugue. Siendo una mujer que ronda los 40 años, cayó postrada en cama mientras los analgésicos apenas mitigaban su dolor. El veredicto médico indicó una operación de alta tecnología para corregir un disco de la columna que sorpresivamente cedió y generaba tan intensa condición. El seguro aprobó sin reparos y en tiempo record, cerca de 40millones de Bs. Para una operación de una hora y una salida del hospital en par de días o menos. Lo anecdótico del asunto, es que el médico considera que dicha lesión obedece a algún golpe con antecedente. Recordando; Fernando cayó en cuenta de aquella caída que tanta risa generó en un supermercado en donde el piso estaba húmedo. La dolencia no vino al momento… Sino mucho tiempo después.
Estos siniestros, están anexados con el tema de los accidentes, estos eventos de los que generalmente estamos exentos.
Recordé que en días pasados y caminando por la construcción de la “Torre digitel” en la castellana, Caracas, pasaba debajo de esas laminas que impiden que los peligrosos materiales de construcción que se desprenden de las obras, puedan hacer daño a los transeúntes. De pronto; Escuché un ruido fuerte como cuando cae una piedra y en efecto, observé como se disgregó en la calle lo que pareció ser un bloque de ladrillo. Solo unos segundos de providencia, evitaron que dicho bloque me cayera encima y con ello mi vida e integridad quedasen afectadas.
Entonces… Ya lo saben. Seguros médico, de accidentes y visa. Trilogía indispensable.
Salu2
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Autor: jose castellanos
Fecha: 14/01/2008 19:41.
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Autor: Rubén
Fecha: 14/01/2008 21:15.

